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viernes, 29 de abril de 2011

EL MUÉRDAGO


Cuando hablamos de muérdago a todos nos viene a la mente esa típica escena navideña de una pareja que se siente "obligada" a besarse cuando se encuentra bajo él. Sin embargo, el muérdago tiene un significado mucho más grande que ese. Resulta que se trata de una de las plantas con mayor significado simbólico como protector de las casas y los establos.

Era sagrado para los antiguos druidas quienes lo consideraban un símbolo de paz, un poderoso amuleto protector y un bien para cualquier mal físico o mágico. Además de emplearlo con fines terapéuticos, su uso era muy común en los ritos de fertilidad y en las festividades asociadas al final del año celta (1 de noviembre) y al solsticio de invierno (21 de diciembre), fechas en las que se suele recolectar.


El rito de recolectar el muérdago era muy ceremonioso y complicado. Se debía coger el primer día de luna nueva y no se podía cortar con ningún instrumento de hierro o acero. Los druidas utilizaban una hoz de oro para cortarlo e inmediatamente lo ponían en una prenda blanca evitando que tocara la tierra o cayera al suelo. El muérdago más valioso era el que crecía en los robles, el árbol sagrado de los celtas. Con él confeccionaban guirnaldas y adornaban las casas para proteger a sus moradores de espíritus maléficos y evitar visitas indeseadas. Desde entonces se consideró una defensa contra brujas y demonios y se extendió la costumbre de colocar unas ramitas en las entradas de las casas. Y como este es el lugar de intercambio de besos con las visitas que llegaban, se creó esa vinculación que existe entre el muérdago y los besos. La planta, además, protegía de una forma especial a las parejas que se besaban en ese momento de feliz encuentro.


Algunas leyendas cuentan que sus poderes mágicos provienen de que fue creado como un elemento que no es del cielo ni de la tierra pues sus raíces no tocan nunca la tierra ni se sostiene por sí mismo en el aire.

viernes, 21 de mayo de 2010

ABRIARIX


Cuenta la leyenda que existió un druida llamado Abriarix, el cual formó su propio ejército con el fin de unificar a las tribus Celtas de la región de Galia, para invadir la Isla de Bretaña, luego Germania y así formar un solo imperio Celta bajo su mando. En un principio ganó una gran adhesión por parte de algunas tribus, sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que se hizo famoso por la crueldad con que trataba tanto a enemigos como aliados; su falta de respeto por los rituales ancestrales, como no devolver a la tierra los favores solicitados en el combate, y hasta valerse muchas veces de las fiestas religiosas para atacar a las demás tribus mientras los guerreros estaban celebrando y bebiendo. El equilibrio estaba roto y el Gran Consejo de Druidas se reunió para analizar la situación. De todo el territorio galo llegaron miembros al escuchar “el llamado del viento”. Abriarix se negó a asistir y renegó de la autoridad del Consejo.

Se decidió enviar entonces a una delegación a dialogar con él y exigirle que la armonía fuera restaurada. A las dos semanas volvió el más joven de los enviados con un mensaje de Abriarix: su lengua había sido cortada, sus ojos vaciados y sus oídos quemados. Pudo llegar gracias a su hermoso perro labrador. En su morral traía las cabezas de los otros dos emisarios, ambos aún se encontraban con las facciones contraídas por el dolor. Habían sido ejecutados sin ningún tipo de sedante, sus almas vagarían presas del dolor por la eternidad.
Semejante sacrilegio no podía ser tolerado. Se necesitaba un héroe, alguien con la fuerza suficiente como para derrotar a la guardia del renegado y poder darle muerte. Sólo existía un hombre capaz de tal proeza:



Bretengetorix, el más joven de los jefes de tribus, nunca vencido en combate singular, iniciado en las artes druídicas hasta que una visión en sueños le dijo que su destino era ser el Jefe de la Tribu. Rápido como el lobo, astuto como la comadreja, sabio como el búho, fuerte como el oso y noble como el águila, nadie más podría vencer a Abriarix si lo retaba a duelo, el cual estaba obligado a aceptar según las leyes, ya que de no hacerlo, corría el riesgo de perder el respeto de sus hombres. Lamentablemente los que lo habían retado antes habían caído en los trucos y trampas de Abriarix, trucos que Bretengetorix conocía muy bien gracias a sus primeros años de estudio. Sin embargo el cuervo, que había sido enviado a espiar al Consejo, fue más rápido que el viento y le informó de los planes a Abriarix. Esa misma noche, y por la traición de uno de los guardias, Bretengetorix fue drogado y tomado prisionero, no sin antes enviar a diez de sus captores al encuentro con los dioses. Necesitaron la dosis de droga usada para igual cantidad de hombres antes de que las fuerzas abandonaran al valiente guerrero.
La noticia se difundió rápidamente. El gran Bretengetorix estaba prisionero en las mazmorras de la ciudad de Courdon, donde había sido desangrado hasta perder el conocimiento, y así se le dejaría como muestra de que ningún poder humano podía oponerse a Abriarix.
El consejo no sabía qué hacer. Los signos eran inequívocos, si el equilibrio no era repuesto pronto, grandes males caerían sobre las tribus. Mientras tanto en Audencia, la prometida de Bretengetorix, Fandala, que era aprendiz de druida, le pedía a todos los animales que le llevaran su aliento a Bretengetorix, pero ninguno se atrevía a acercarse siquiera a la fortaleza de Courdon.



Las serpientes rodeaban el muro exterior y los cuervos ensombrecían el cielo de la ciudad, hasta se rumoreaba que criaturas “del otro lado” custodiaban el lugar.



lunes, 19 de enero de 2009

BETH, El mes del Abedul



Mañana es el último día del mes celta Beth o Mes del Abedul, que comprende del 24 de diciembre al 20 de enero. Los celtas estaban tan cerca de la naturaleza que los árboles jugaron un importante papel en su vida diaria y en su religión. De ahí que surja el Alfabeto del Árbol. Para los celtas el abedul es el árbol del Inicio y por tanto lo asociaron al primer mes arbóreo, y le hicieron corresponder la primera letra de su abecedario, Beth. Los druidas extraían del abedul su savia azucarada para utilizarla en sus celebraciones. Esta extracción se hacía mediante unas incisiones practicadas en su tronco. Con estas incisiones, los druidas liberaban el espíritu del árbol o Dryad. El abedul está asociado en el alfabeto Ogham a la primera de las trece consonantes que forman el calendario de árboles mágicos estacionales. Los celtas usaban varitas de sus ramas para tocar los senderos y alejar los espíritus. Es un árbol que invita a la meditación, al recogimiento, a escuchar leyendas y sagas, mientras su madera arde en la hoguera. Su perfume al quemarse impregna el ambiente como el incienso y cuando su esencia se cuela por los sentidos se produce la fusión con su espíritu.

jueves, 13 de noviembre de 2008

CULTURA CELTA, LOS DRUIDAS

En esta ocasión en lugar de escribir la historia, voy a dejar que la cuenten, ya que he encontrado un documental muy interesante y que no se hace pesado. Espero que quien me visite lo disfrute, yo lo he hecho.