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sábado, 2 de octubre de 2010

DIAÑU BURLLÓN

El Diañu Burllón (Diablo Burlón en castellano) es un personaje mitológico asturiano descrito con forma humana de cintura para arriba y con patas de cabra. En la mitología asturiana el Diañu Burllón habita en bosques y prados. Suele resultar más bromista que maligno, de ahí su nombre, dedicándose a gastar bromas a los campesinos. El Diañu Burllón tiene además el poder de aparecer con diferentes formas, por ejemplo como caballo normalmente aunque también como cordero o incluso como un niño. Cuando toma forma de caballo suele desbocarse y hacer caer al jinete; como cordero es común qu'orine al que lo lleva. Frecuentemente utiliza la forma de animal domestico o de niño para poder así entrar en las casas

Una vez descubierto el diablo, se puede desconjurar de este modo:

'Xesús, María y Xosé,

si yes el diañu

de ti reniego,

mierda de gatu pal diañu,

vete pa la Peña.'

Traduccido sería: "Jesús, María y José": Si eres el diablo/de tí reniego/mierda de gato para el diablo/vete hacia la Peña.

A este personaje mitológico se le atribuye, además, la ocultación de tesoros abandonados. A pesar de que la faceta de travieso es la más conocida, en el occidente de Asturiases un reconocido constructor de monumentos como puentes y castros.

martes, 28 de septiembre de 2010

NATURALEZA MÍSTICA

Para los celtas, la esencia de todos los elementos, de las auténticas fuerzas naturales, estaba en el bosque, sobre todo en los calveros o sotos del bosque a los que los celtas llamaban "nemeton" que significa "santuario". Eran lugares abiertos al cielo, calveros en el bosque en donde crecía determinado tipo de hierba o un roble solitario. De hecho, la fuerza del druida nacía de su comunicación directa con el bosque. Él era realmente "el hombre del roble", teniendo al roble por el más solido y fuerte de los árboles junto a los otros siete más sagrados en el soto irlandés: el aliso, el avellano, el sauce, el manzano, el abedul, el tejo y el acebo.
En la mitología asturiana destacan particularmente dos, el texu (tejo) y el carbayu (roble):
El tejo (texu) es, por excelencia, el árbol sagrado de la mitología asturiana, pues representa el vínculo del pueblo asturiano con la tierra, con la religión antigua, con los antepasados. Además, es un árbol de gran sentido religioso, encontrándosele al lado de muchas ermitas y cementerios asturianos. Pero es también el árbol de la oscuridad, de la penumbra, de la muerte. Con veneno de tejo se suicidaban los guerreros astures antes de ser derrotados y caer en la esclavitud. Así, en la batalla del Monte Medulio los astures se dieron muerte con la espada, el fuego, y el veneno de tejo. El tejo simboliza por tanto el paso al Otro Mundo y por ello hoy goza este árbol de gran importancia en las celebraciones del Día de Difuntos, donde se lleva a los difuntos una rama para que les guíe en su retorno al País de las Sombras. El vínculo entre el tejo y el mundo de los muertos es reconocido no sólo en Asturias, sino en otras tierras célticas del occidente europeo, como Bretaña o Irlanda donde era costumbre plantar tejos en los cementerios en lugar de cipreses, y se creía que las raíces de dichos árboles alcanzaban la boca de los muertos enterrados en sus tumbas. También entre los antiguos galos se constata la veneración de esta especie vegetal y así en el nordeste de la Galia se asentaba un pueblo, el de los eburones, cuyo nombre significa precisamente «los adoradores del tejo». Por otra parte, en las leyendas de Irlanda se narra la historia de Fer Í, «el Hombre del Tejo», que ataviado con un harpa de cuerdas plateadas tenía la costumbre de sentarse en la rama de un tejo y tocar dulces melodías: Cierto día cuando los héroes Éogan y Lugaid atravesaban el río Maigue, en Connaught, oyeron una tierna música que procedía de un tejo junto a una cascada. En principio pensaron que la música era originada por la cascada, pero cuando se acercaron al lugar, cuál sería su sorpresa que descubrieron a Fer Í tocando su harpa desde lo alto del árbol. En el ciclo de Fionn mac Cumhail, líder de los Fianna, una banda de mercenarios irlandeses, se narra la estancia de dicho héroe en el Valle de los Tejos (Gleann Eo), lugar cargado de reminiscencias sobrenaturales en el que tuvo un encuentro con tres gigantes que resultaron ser tres fantasmas.



Texu
Pero si el tejo es en Asturias el símbolo de la espiritualidad, el roble (carbayu) lo es de la realeza, y así en las iglesias de Santa Eulalia y la Capilla de la Santa Cruz, donde estuvieron enterrados Pelayo y Favila respectivamente, nos encontramos con hojas de roble grabadas en piedra. Este árbol junto con el tejo, eran verdaderos jueces de paz, guardianes de la justicia y la veracidad (en lugar de jurar sobre la Biblia se hacía bajo el roble sagrado). No debemos olvidarnos tampoco del famoso carbayón, símbolo de la ciudad de Oviedo, frente al cual ocurrían sucesos extraños, como el de una misteriosa mujer vestida de negro que venía del campo, se agarraba al árbol y tras convulsionarse caía al suelo y desaparecía. Asimismo, en un pasaje de la obra de Plinio Historia natural (XVI, XCV) se dice que «nada más hay más sagrado para los druidas que el muérdago y el el árbol sobre el que crece, el roble» y seguidamente describe el ritual de la recogida del muérdago, cuyas ramas eran cortadas con ayuda de hoces de oro por sacerdotes ataviados de vestidos blancos. Por su parte, Estrabón en su Geografía (XII, 5, 1) nos relata que los jefes de los gálatas se reunían anualmente en un lugar de Asia Menor denominado drunemeton, el santuario de los robles, para discutir sobre política.



Carbayu
El folclore arbóreo aparece con profusión en las tradiciones galesas, en las que tiene una importancia capital el Cad Goddeu ('Batalla de los Árboles', en galés), poema compuesto por el bardo Taliesin a mediados del siglo VI en la que se narra una batalla mítica entre el rey Amaethon y Arawn, el rey de Annwn, el inframundo. En un momento del combate, el mago Gwydion logra a partir de los árboles de un bosque crear un ejército numeroso con ayuda del cual las tropas de Arawn fueron vencidas.
El tema del bosque animado aparece también en la obra Macbeth, de William Shakespeare, que utilizó para escribir su pieza teatral un mito procedente del folclore escocés, e incluso en las obras de Tito Livioen las que se relata la suerte del cónsul Postumio, que habiéndose internado en la Galia Cisalpina, fue derrotado y muerto en una emboscada por un grupo de galos que arrojaron troncos de árboles a las tropas romanas: Según la interpretación de Jan de Vries y Jean Markale dicha narración carece de rigor histórico y es una mera transposición de ciertos mitos galos. En realidad, el bosque animado es un tema pancéltico del que existen versiones en las tradiciones de Bretaña y cómo no, en las de Asturias, pues Constantino Cabal recoge en su obra Mitología asturiana: los dioses de la vida, un cuentencillo en el que se relata el pavor de un hombre que habiéndose internado en el bosque ve de repente derrumbarse sobre sí y sobre su camino una multitud de árboles. Pasados los primeros momentos de angustia se da cuenta que todo lo sucedido no es más que una alucinación provocada por el Diañu Burllón.

martes, 10 de agosto de 2010

LAS MEIGAS

La palabra meiga, es decir, maga, viene del latín magicus y se emplea en Galicia y en las provincias de León y Asturias (sobre todo en Galicia), con el significado de "persona de poderes extraordinarios o mágicos y que puede pactar con el diablo" (en muchos aspectos son el equivalente a las brujas).

La figura de la meiga está muy arraigada en la tradición popular, y se diferencia de la bruja en que esta última actúa siempre con maldad, pudiendo tratar y hasta pactar con los demonios, y sin embargo, las meigas también son conocidas como curanderas y videntes, y las gentes acuden a ellas para ser curadas con sus rescritos, ensalmos y conjuros.

Las hay que vuelan a caballo de los estadojos de los carros (estacas para sostener la carga) o de sus escobas. Pero otras son sólo mujeres con poder para realizar el mal de ojo y para curarlo, además de otros males.

También están dotadas de poderes extraordinarios pudiéndose transformar en animales domésticos y hundirnos en el engaño de convivir con ellas sin saberlo.

Algunas meigas conocidas son:

  • MARÍA SOLIÑA: no queda ninguna huella física de María Soliña, pero a pesar de esto la supuesta bruja de Cangas permanece en la memoria popular por su triste historia. Su padre y su marido, ambos marineros, fueron víctimas de la piratería turca. Sola y desamparada, ya de anciana mendigó por los caminos y se llegó a decir de ella que era bruja hasta caer en las garras del terrible tribunal del Santo Oficio. Se llegó a afirmar que tenía tratos carnales con el demonio, por lo que fue torturada hasta que confeso aquello de lo que se le acusaba. Falleció pocos días después y sus restos fueron enterrados lejos de suelo sagrado por lo que se desconoce el lugar donde yacen sus restos.
  • DAMA DE CASTRO: todo aquel que se encuentre con esta meiga no recibirá más que bien si le pide ayuda o consejo, pero no es fácil encontrarla pues vive bajo castro milenarios o bajo tierra en un castillo de cristal. Es fácil distinguirla pues lleva siempre un largo vestido blanco de cola como si acudiera a una ceremonia de boda. Ya que goza de bienestar y fortuna ningún tipo de halago o favor sirven para recibir de ella consejos o regalos. Al contrario, suele aparecerse a personas afligidas por alguna situación difícil de su vida, y a esas personas de condición humilde otorga sus favores.
  • MARIMANTA: Es una anciana fea y encorvada que porta sobre su espalda jorobada un saco pidiendo humildemente limosna. Es conveniente cumplir su deseo porque se trata de la tía del saco, quien roba niños y los hace desaparecer. Se cree que Marimanta no es del país, sino que vino de lejos, probablemente por mar en la época de los celtas. Al menor descuido mete a un niño en su saco y desaparece. Por eso, si el saco va abultado, detenedla y zarandearla hasta que suelte su prenda, así liberaréis a la víctima que, de otro modo, nunca más volveréis a ver. Lo que todavía nadie ha podido saber es dónde lleva a sus víctimas.
  • LAVANDEIRA: sorprende al caminante por la noche mientras lava la ropa invitando a éste a que colabore. Esta persona ha de hacerlo pues de lo contrario estará expuesta a serias desgracias. Su aspecto es totalmente común, es como cualquier otra anciana diferenciándose porque las prendas que lava están manchadas de sangre. Se cree que esta sangre le pertenece debido a un mal parto. Se dice que la lavandeira no pertenece al mundo de los vivos. El modo de liberarse de ella es pasar de largo sin dirigirle palabra alguna.
Otras meigas:
  • Meigas chuchonas (o chupadoras): Son las más peligrosas, y se presentan con distintas caras o transformadas en vampiros e insectos, como abejorros. chupan la sangre a los niños y les roban los untos (grasa corporal) para ser empleados en la elaboración de ungüentos y pociones.
  • Asumcordas o brujas callejeras: Espias de las gente y vigilantes de quienes entran y salen de las casas.
  • Feiticeira (Hechicera): Viven cerca de los ríos y riachuelos, aunque anciana, su aspecto no repele, posee una voz muy bella que con sus cantos hinoptiza a los chicos que se acercan al río y hace que se vayan metiendo en el río, donde al fin se ahogarán.
  • Lobismuller (mujer loba): Tienen que haber nacido en Nochebuena o Viernes Santo, o bien ser la séptima o novena de una familia donde todas las hijas son mujeres.
  • Vedoira: Es esbelta y agradable en el trato. Posee facultades adivinatorias, y son expertas en contactar con el más allá para decir si alguien fallecido está gozando eternamente en el cielo o si aún penan en el Purgatorio.
  • Cartuxeira: Son meigas echadoras de cartas, que siempre aciertan en sus vaticinios.
  • Agoreira: Estas meigas envejecen prematuramente, pero viven muchísimos años.
Para defenderse de ellas y de sus hechizos existen amuletos que pueden colocarse en las casas o colgarse del cuello del afectado. Estos son algunos de ellos:
  • Colocar una escoba vuelta del revés tras la puerta de la entrada
  • Llevar un diente de ajo, una castaña pilonga. Llevar una higa (mejor de azabache compostelano) colgada del cuello o unos cuernos de vacaloura (ciervo volante)
  • Tener en casa tierra bendita de los cementerios o ramas de laurel bendito el Domingo de Ramos
  • Buscar garras de fiera o dientes de lobo
  • Poseer en forma de varitas, colgantes o pectorales, trozos de azabache, ámbar y distintas piedras capaces de rechazar los venenos y encantamientos.
  • Tradicionalmente se cree que saltando la cacharela de San Juan tres veces o múltiplo de tres se espanta a las meigas.

martes, 13 de julio de 2010

LAS XANAS

Son divinidades acuáticas que habitan en las fuentes, arroyos y lagunas. Su apariencia física es de gran belleza y sólo se muestran al amanecer, preferentemente en la noche de San Juan, peinando sus cabellos con peine de oro. Son poseedoras de grandes riquezas y espléndidos ajuares que tienden a secar sobre la hierba, y en ocasiones aparecen acompañadas de gallinas con pollos de oro.
La creencia en estos seres acuáticos se ex
tiende por toda Europa, siendo conocidos bajo diversos nombres y figuraciones: donas y mouras, en Galicia, encantadas y encantadoras en el suroccidente de Asturias, xanes en la zona central de Asturias, inxanas en el oriente asturiano y anjanas en Cantabria, lamias y lamiñak en el País Vasco, donas d’aigua en Cataluña e Islas Baleares; y ya fuera de España, las jans portuguesas, las fairies irlandesas, las korrigans bretonas, las aguane italianas, las nereidas griegas, las fées francesas, las fenetten alemanas, las rusalki rusas, las nixies nórdicas, etc., que remiten a una antigua divinidad de origen indoeuropeo y a creencias hidrolátricas en torno a una diosa-madre acuática que ha dejado numeroros vestigios en la toponimia asturiana.

En algunos lugares de Asturias, principalmente en la zona occidental, se atribuye a las xanas o encantadas la formación de fanas o argayos, basándose en la creencia de que cuando finaliza el tiempo del encantamiento se produce un desprendimiento de terreno que arrastra a la encantada con todos sus tesoros hasta el cauce del río más próximo que, finalmente, habrá de conducirla al mar donde tendrá su última morada. Así, por ejemplo, la leyenda de formación de la Fana de Genestaza ( Tineo ), de la Campa l’Asquena o de Veiga la Piedra ( Cangas del Narcea).

Son dueñas de fantásticos rebaños de ganado que sacan a pastar en la noche de San Juan, y que desaparecen tras ellas por el ojo de la fuente al rayar el alba, custodian fabulosos tesoros que reservan como premio a quien sea capaz de romper su encantamento, pueden convertirse en formidables serpientes y son forjadoras de linajes de naturaleza divina, como el apellido asturiano de los Miranda, cuya leyenda fue recojida por Tirso de Avilés ( 1517-1599 ).

En su obra Armas y linajes de Asturias y antigüedades del Principado, refiere cómo el fundador de la casa de Miranda casó con ” una doncella encantada, en demasía hermosa, y en ciertos días del año se tornaba sierpe, en la cual tuvo un hijo y una hija, y al cabo de algún tiempo supo él cómo tornaba sierpe, y aguardóla y ella por entender que él la había visto en aquella figura, tomó los hijos debajo de los brazos y fuyó y pasando un río acaeció que se le cayó la hija, la cual casó con aquél do vienen los del linaje de Miranda”. Esta leyenda asturiana entronca con la leyenda francesa del hada Melusina y el señor de Lusignan, compilada por Jean d’Arras en el Roman de Melusine, en la segunda mitad del siglo XIV, en el que Melusina imponía a su marido la condición de no ser vista durante el cual recuperaba su aspecto de serpiente. Pero un día su marido incumple la norma y Melusina se transforma en serpiente alada, mientras que su esposo se retira a un yermo. Según esta leyenda, diversas casas nobles de Francia estarían emparentadas con su linaje. La leyenda melusiniana tuvo amplia difusión en el norte de la península Ibérica a lo largo de la Edad Media, en la que linajes nobiliarios como el de los señores de Vizcaya- según relato del conde de Barcelós en el siglo XIV- se creyeron engendrados a partir de mujeres acuáticas.

Y también durante siglos se creyó que la familia de los Mariños, oriunda de la isla de Lobería ( La Coruña ), fue engendrada por un marino gallego que pescó una sirena con la que tuvo descendientes que durante generaciones se revelaron como grandes marinos y buenos nadadores. Asimismo, varias joyas supuestamente procedentes de los tesoros custodiados por las xanas son hoy objeto de culto litúrgico en algunas iglesias asturianas, como los cálices de oro y plata de Santiago de Aguino ( Somiedo ), Santo Cristo de la Barca ( Tineo ), LA Virgen de la O en Vidural ( Navia ), Santa María de Bisecas ( Salas ), y Santa María de Villanueva 8 Teberga ), las campanas de las iglesias de Genestaza y Pontecastro ( Tineo ) o el manto que cubre las imágenes de Santa olaya en Bixega ( Miranda ), y de San Mateo en Monasterio de Hermo ( Cangas del Narcea ), de los que se dice que fueron cogidos por un lugareño aprovechando el momento en que la xana los sacaba a solear y que, viéndose perseguido por ésta y ya sin escapatoria posible, se salva en el último momento invocando al santo de la parroquia y ofreciéndole la posesión de la prenda robada.

Hay un largo etcétera de relatos-tipo que han poblado desde hace siglos la imaginación y las creencias de nuestros antepasados y que aún hoy- lejos de ser el eco fosilizado de un pasado remoto y precristiano- se manifiestan como creencia viva y actualizada en múltiples variantes locales que se extienden por toda Asturias.

miércoles, 14 de abril de 2010

EL ÑUBERU, SEÑOR DEL CIELO


Los nuberos, muberus o nubeiros son personajes de la mitología asturiana, cántabra y gallega. Se los llama de las tres maneras, según a qué mitología hacen referencia. Éstos controlan el tiempo a su voluntad y se divierten provocando tormentas y tempestades, lanzando centellas a los animales y arruinando las cosechas de los hombres con el granizo. Estos hacedores y rectores de inclemencias no dudarán en utilizar los rayos como armas si son atacados o molestados.

En Asturias son representados como hombres altos de aspecto envejecido, grisácea barba, ancha boca, vestimenta oscura (de pieles normalmente) y un gran sombrero picudo de ala ancha. Se los considera feos, diciéndose de forma popular que "se es más feo que el nuberu". También existe otro dicho sobre los lugares de aspecto tenebroso que hace referencia al carácter malévolo que se le atribuye en Asturias: "tien cara de nuberu".
También se les atribuyen otros nombres. En Somiedo, Cangas del Narcea, Tineo, San Antolín de Ibias y para los vaqueiros de alzada se le conoce como renubeiru y se le describe como un hombre chamuscado que frecuenta a las brujas. Los vaqueiros también los conocen como escolares, siendo un escolar un aprendiz de brujo que aspira a convertirse en nuberu y que es de pequeña estatura.

Algunos estudiosos comparan al nuberu con el dios escandinavo Odín o el germano Votan, en cuanto a que una de las muchas atribuciones de éste es la de dirigir las tormentas, y a la descripción física del nuberu. Muchas de las descripciones retratan al nuberu asturiano como tuerto, una de las características de Odín.

En Asturias, otro de los nombres que otorga la tradición al nuberu es el de Xuan Cabritu. Según se cuenta, vive con su mujer e hijos en lo alto de una montaña en una ciudad cubierta de nubes, y cuando sale de allí es para descargar tormentas y aguaceros sobre la gente. Algunos autores sitúan su casa en las cumbres entre Asturias y León, en una casa de tierra.

También existen versiones del cuento que sitúan su vivienda en lugares lejanos como Egipto. Sin embargo, no existe constancia de la presencia de mercaderes fenicios en Asturias como para llegar a esta conclusión, así que pudiera tratarse del resultado de la tendencia de la época sobre la que advertía Menéndez Pidal e orientalizar mitos pertenecientes en realidad a las tradiciones celta o germánica. En esta versión, un labrador de Taja acoge al nuberu una noche en su casa. Por la mañana al despedirse del mozo, le dice la rima mencionada que le insta a preguntar por Xuan Cabritu si alguna vez va a Egipto. Pasado un tiempo el labrador parte a las cruzadas y deja a su mujer en casa. Después de caer prisionero de los moros y lograr escapar, sube a la cumbre de una montaña llena de niebla donde encuentra un pueblo y pide refugio a una mujer. Esta acepta esconderlo, ya que al no estar su marido en casa cree que al llegar este matará al mozo. Sin embargo, cuando vuelve el dueño de la casa, huele al cristianizu y hace que se presente ante él. Cuando le dice que procede de Taja, el nuberu, que no era otro, le pregunta si recuerda a un viajero que durmió una noche en el pueblo. El labrador le responde la fórmula que entonces le dijo el nuberu y este le dice que va a devolverle el favor que entonces le prestó: resulta que la mujer del asturiano, creyéndolo muerto, va a casarse al día siguiente. El nuberu se compromete a llevarle antes de la boda a su pueblo si le facilita un terreno sobre el que descargar sus nubes en Taja. El labrador acepta, y el nuberu lo lleva hasta la iglesia de Taja. Allí se encuentra con su mujer, que lo reconoce gracias a una marca que tiene en el pecho (pues está muy desfigurado), y la boda se suspende.


"El Nuberu es muy dañín,

que gusta hacer las suyas

soltando agua sin fin...

Agua y nieve y hacer bullas

en la tierra del vecín ..."


"¿Y cómo, pues, es Nuberu

Pues, según quién y conforme,

es contrahecho y deforme,

de mala leche y sombreru

en su gran cabeza enorme..."



miércoles, 19 de noviembre de 2008

ROBERT I DE ESCOCIA, Robert the Bruce























Hoy es 19 de noviembre. Es el tricentésimo vigésimo tercer día del año (329º) del calendario gregoriano y número 324 en los años bisiestos. Y quedan dos días para finalizar el año.
Además, es el día en el que nació (entre otros muchos personajes) Carlos I rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1600). Carlos, nació en Dunfermline ("Dùn Fearam Linn" en gaélico escocés), Escocia. Esta ciudad fue la capital de Escocia durante la Edad Media y creció en torno a la abadía benedictina fundada en el siglo XI y concluida a principios del siglo XII (Abadía de Dunfermline), en la que se encuentra enterrado Robert I de Escocia, conocido como Robert the Bruce. Y a partir de aqui es donde comienza el relato de la leyenda.

"Tras una vida turbia llena de traiciones, asesinatos y lepra, Robert the Bruce murió el 7 de junio de 1329 en Cardross, Escocia. Antes de exhalar su último aliento, hizo llamar a su guardia personal a cargo de Sir James Douglas para pedirles una misión final. Entre otros hechos, jamás olvidó no haber apoyado completamente a William Wallace, tortura psicológica que le acompañaría hasta su muerte. Para redimir sus pecados, pidió que su corazón fuera embalsamado y llevado al combate contra los infieles en alguna Cruzada cristiana para conseguir ser sepultado en Tierra Santa por méritos propios. Cumpliendo su voluntad, Sir James Douglas organizó una partida de unos doscientos Highlanders e élite. James sabía que era imposible llegar a Jerusalén porque se acababa de perder la principal ciudad de Acre que imposibilitaba totalmente el camino. Sin embargo, llegó a sus oídos la noticia de que Alfonso XI de Castilla (1311-1350) estaba llevando a cabo una Cruzada particular en España reconocida por la Iglesia. Sin pensárselo dos veces, decidió viajar a la Península Ibérica para combatir a los musulmanes desde allí. En 1330, con el corazón de su amado Rey guardado en un estuche de plata y colgado de su cuello, desembarcó en Galicia con sus veteranos Highlanders. Desde allí pusieron rumbo a Granada donde fueron recibidos con asombro por el propio monarca español que les incorporó a su ejército para combatir a Mohammed IV. Durante la campaña de reconquista, las fuerzas cristianas se enfrentaron a los musulmanes en el Castillo de la Estrella, cerca del río Guadalhorce. Los escoceses, viendo al enemigo, decidieron cargar directamente desoyendo las órdenes que por su bien les prevenían de la letal táctica enemiga conocida como la "falsa retirada". Lógicamente, los Highlanders cayeron en la emboscada. Rodeados y a la espera de una muerte segura, observaron a sus hombres heridos... fue entonces cuando con todo ya perdido, James Douglas, decidió honrar finalmente a Robert I of Scotland. Arrancándose el estuche de plata que contenía el corazón de su Rey escocés, lo lanzó al aire... y allí mantuvo heróicamente la posición hasta su muerte. Aún hoy, en la ciudad de Teba (España), próxima al río Guadalhorce, se conoce la leyenda de la última carga de Robert The Bruce. El corazón de Bruce fue traído de vuelta a Escocia por Guillermo Keith de Galston para ser enterrado en la Abadía de Melrose así como el cuerpo de Sir James Douglas, tras un generoso gesto de las tropas musulmanas que asistieron atónitos a una carga llevada a cabo por unos valientes salvajes de caras pintadas venidos de tierras lejanas donde el verdor de sus colinas y campos distaba mucho del desértico paraje donde cayeron".



Robert the Bruce Heart