miércoles, 19 de noviembre de 2008

ROBERT I DE ESCOCIA, Robert the Bruce























Hoy es 19 de noviembre. Es el tricentésimo vigésimo tercer día del año (329º) del calendario gregoriano y número 324 en los años bisiestos. Y quedan dos días para finalizar el año.
Además, es el día en el que nació (entre otros muchos personajes) Carlos I rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1600). Carlos, nació en Dunfermline ("Dùn Fearam Linn" en gaélico escocés), Escocia. Esta ciudad fue la capital de Escocia durante la Edad Media y creció en torno a la abadía benedictina fundada en el siglo XI y concluida a principios del siglo XII (Abadía de Dunfermline), en la que se encuentra enterrado Robert I de Escocia, conocido como Robert the Bruce. Y a partir de aqui es donde comienza el relato de la leyenda.

"Tras una vida turbia llena de traiciones, asesinatos y lepra, Robert the Bruce murió el 7 de junio de 1329 en Cardross, Escocia. Antes de exhalar su último aliento, hizo llamar a su guardia personal a cargo de Sir James Douglas para pedirles una misión final. Entre otros hechos, jamás olvidó no haber apoyado completamente a William Wallace, tortura psicológica que le acompañaría hasta su muerte. Para redimir sus pecados, pidió que su corazón fuera embalsamado y llevado al combate contra los infieles en alguna Cruzada cristiana para conseguir ser sepultado en Tierra Santa por méritos propios. Cumpliendo su voluntad, Sir James Douglas organizó una partida de unos doscientos Highlanders e élite. James sabía que era imposible llegar a Jerusalén porque se acababa de perder la principal ciudad de Acre que imposibilitaba totalmente el camino. Sin embargo, llegó a sus oídos la noticia de que Alfonso XI de Castilla (1311-1350) estaba llevando a cabo una Cruzada particular en España reconocida por la Iglesia. Sin pensárselo dos veces, decidió viajar a la Península Ibérica para combatir a los musulmanes desde allí. En 1330, con el corazón de su amado Rey guardado en un estuche de plata y colgado de su cuello, desembarcó en Galicia con sus veteranos Highlanders. Desde allí pusieron rumbo a Granada donde fueron recibidos con asombro por el propio monarca español que les incorporó a su ejército para combatir a Mohammed IV. Durante la campaña de reconquista, las fuerzas cristianas se enfrentaron a los musulmanes en el Castillo de la Estrella, cerca del río Guadalhorce. Los escoceses, viendo al enemigo, decidieron cargar directamente desoyendo las órdenes que por su bien les prevenían de la letal táctica enemiga conocida como la "falsa retirada". Lógicamente, los Highlanders cayeron en la emboscada. Rodeados y a la espera de una muerte segura, observaron a sus hombres heridos... fue entonces cuando con todo ya perdido, James Douglas, decidió honrar finalmente a Robert I of Scotland. Arrancándose el estuche de plata que contenía el corazón de su Rey escocés, lo lanzó al aire... y allí mantuvo heróicamente la posición hasta su muerte. Aún hoy, en la ciudad de Teba (España), próxima al río Guadalhorce, se conoce la leyenda de la última carga de Robert The Bruce. El corazón de Bruce fue traído de vuelta a Escocia por Guillermo Keith de Galston para ser enterrado en la Abadía de Melrose así como el cuerpo de Sir James Douglas, tras un generoso gesto de las tropas musulmanas que asistieron atónitos a una carga llevada a cabo por unos valientes salvajes de caras pintadas venidos de tierras lejanas donde el verdor de sus colinas y campos distaba mucho del desértico paraje donde cayeron".



Robert the Bruce Heart

jueves, 13 de noviembre de 2008

CULTURA CELTA, LOS DRUIDAS

En esta ocasión en lugar de escribir la historia, voy a dejar que la cuenten, ya que he encontrado un documental muy interesante y que no se hace pesado. Espero que quien me visite lo disfrute, yo lo he hecho.






miércoles, 12 de noviembre de 2008

BREOGÁN, el héroe Celta


Breogán es el nombre de un mítico rey celta de Galicia, según las tradiciones irlandesas recogidas en una compilación del siglo XI Lebor Gabála Érenn (el "Libro de Conquistas"), que narra las diversas invasiones que habría sufrido la isla. Según esta leyenda, el rey Breogán construyó en la ciudad de Brigantia, situada en la Península Ibérica, una torre de altura tal que sus hijos, Ith y Bile, podían ver una distante orilla verde desde su cima. La visión de esa lejana tierra los llevó a hacia el norte hasta Irlanda, donde Ith sería asesinado. En venganza, los hijos de Mil, nieto de Breogán y sobrino de Ith, navegaron desde Brigantia a Irlanda y la conquistaron. Los monjes irlandeses del siglo XI que efectuaron la compilación relacionaron la Brigantia de Breogán con la ciudad galaica de Brigantium, la actual Betanzos. En el siglo XIX, el mito fue difundido por historiadores románticos gallegos, que llegaron incluso a identificar la torre de Breogán con la Torre de Hércules de La Coruña (junto a la cual se ha erigido una estatua de Breogán). Del mismo modo, Breogán es representado como el padre mitológico del pueblo gallego (a veces, Galicia es descrita poéticamente como el "fogar" o "nazón de Breogán", como en Os Pinos, el himno gallego, basado en el poema homónimo de Eduardo Pondal).

sábado, 1 de noviembre de 2008

SAMHAIN

Anoche fue la "Noche de Todos los Santos" o también conocida como "Halloween". Ambos nombres, uno cristiano y otro consumista, no son otra cosa que los que les otorgan a la fiesta celta llamada SAMHAIN.
El Samhain es el tiempo de honrar la muerte y a los muertos. En lengua celta significa "el final del verano"; anuncia que se avecina el invierno y que los días son más cortos. Es un tiempo para la reflexión. Pero veamos un poco más de esta festividad pagana:
Samhain es la festividad de origen celta más importante del período pagano que dominó Europa hasta la evangelización del cristianismo, en el que se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el "Año Nuevo Celta", que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Ha sido practidada desde hace más de tres mil años por los pueblos celtas que han poblado toda Europa (en Iberia en lugares como Galicia, el norte de Portugal, algunas zonas de Asturias, Cantabria, Euskadi, Navarra, y en gran parte de León).
El calendario galo dividía el año en dos mitades, la mitad oscura comenzando en el mes de Samonios (lunación octubre-noviembre), y la mitad clara, comenzando en el mes de Giamonios (lunación abril-mayo). Se consideraba que el año comenzaba con la mitad oscura, así Samonios se convertía en el año nuevo celta. Todos los meses comenzaban con la luna llena y la celebración del año nuevo tomaba lugar durante las "tres noches de Samonios", la luna llena más cercana entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno. Las lunas llenas marcaban el punto medio de cada mitad del año durante las cuales se celebraban festivales.
Cuenta la leyenda, que durante la última noche del Año Nuevo Celta los espíritus de los difuntos venían desde el Más Allá al mundo de los vivos, dirigiéndose a los lugares a los que habían vivido, visitando casa por casa a sus familiares respectivos. Éstos debían encender una vela por cada difunto que hubiera en la familia y colocarla en el alféizar de la ventana o en el quicio de la puerta de cada casa, a fin de guiar a los espíritus hasta el que había sido su antiguo hogar.
Se decía que de no cumplir este requisito los espíritus malignos pasaban la noche perturbando los sueños de los habitantes de la casa en cuestión. Antes de dormir se acostumbraba a contar historias sobre estos ancestros desaparecidos y se les reservaba una silla para que pudieran acompañarles durante la velada.
Estas dos últimas costumbres siguen practicándose aún en nuestros días, en algunos lugares de Irlanda y Escocia.
También se celebraba la unión entre el Dios Dagda y la Diosa Morrigan.
Otras leyendas recogen que la famosa calabaza con luz en su interior y cara de pocos amigos, conocida en el mundo anglosajón como Jack O´lantern, fue en sus inicios un nabo. Se dice que un herrero llamado Jack estuvo en tratos con el diablo, al que posteriormente traicionó. Por este motivo al morir el herrero y ser conducido al infierno por la mala vida que había llevado, el diablo le negó la entrada. A fin de que se alumbrase a través del oscuro camino que llevaba a la salida, el diablo le proporcionó una brasa sacada directamente del averno, que Jack colocó en el interior de un nabo hueco que encontró en el suelo, construyéndose así un improvisado farolillo.
También el hecho de disfrazarse de algo que se relacione con los muertos tiene mucho que ver con esta tradición celta. Se dice que esta costumbre proviene de los "druidas", que se disfrazaban de espíritus y demonios con harapos y pinturas para camuflarse entre los espectros y así evitar que éstos les llevaran consigo "al otro lado".
En la actualidad Samhain continúa celebrándose por los numerosos y crecientes seguidores de movimientos neo-paganos,(religión) como la Wicca y el Druidismo.
Sìth do d’ annam,is clach air do chàrn.
(Paz para tu alma y una piedra para tu càrm)

martes, 28 de octubre de 2008

YS, la Ciudad sumergida



Existe una antigua leyenda de origen celta que narra la historia de una ciudad sumergida en las gélidas aguas del Mar del Norte. Se trata de la ciudad más bella que jamás contemplaran los hombres, aquella que se llamó Ys.

La historia comienza en un rey, Gradlon, originario de Cornualles, que era poseedor de una gran flota de barcos que asolaban las gélidas aguas entre Kernow y el frío Norte, en su mayoría buques de guerra con los que tenía subyugados a sus enemigos.

Gradlon, que era un excelente estratega y un experto marinero, se hizo muy rico a costa de saquear a sus enemigos. Sus hombres, que combatieron junto a él durante años, un día se cansaron de las constantes batallas que libraban y se rebelaron cuando eran dirigidos por Gradlon al asalto de una fortaleza norteña. Muchos de ellos habían fallecido de frío, debido a que era un crudo invierno, y los supervivientes decidieron acabar con aquello y regresar a sus barcos, volver a casa y encontrarse con sus esposas, ver crecer a sus hijos y vivir en paz. Así que abandonaron al rey.

Por su parte, Gradlon les permitió marchar, encontrándose de repente totalmente solo en aquella inhóspita tierra. Tras innumerables batallas y aventuras, se encontraba derrotado, no por el hecho de que un adversario le venciera, sino por la deserción de sus propios hombres. Se sentía hundido y apesadumbrado. De repente, notó una presencia cerca de él, fluyendo por su cuerpo como un chorro de sensaciones que jamás había sentido antes. Alzó la cabeza y pudo observar, de pie junto a él, una pálida figura femenina. Su complexión era, como hemos dicho, pálida, tanto como la luz de la luna; sobre su pecho, lucía un precioso collar de plata que brillaba con la triste y apagada luz de las estrellas del Norte. Su cabeza y sus hombros, estaban enmarcados completamente por las finas hebras de su rojiza cabellera. Aquella impactante belleza era Malgven, la Reina del Norte, soberana de las tierras hiperbóreas.

Extendió su mano e instó a levantarse Gradlon, al que situó frente a ella, ofreciéndole una propuesta: “Se de ti, Gradlon, que eres valiente y habilidoso en la batalla, joven y vigoroso, a diferencia de mi esposo, que es viejo y decrépito. Su espada está oxidada y en desuso. Ven conmigo, juntos podríamos acabar con él y yo regresaría a tú tierra de Kernow como tú esposa”. Totalmente encantado por aquella hechizante mujer, Gradlon se enamoró perdidamente de ella y efectivamente, juntos asesinaron al anciano Rey del Norte, llenaron por completo un único cofre con oro y como Gradlon había perdido todas sus embarcaciones en la deserción de sus hombres, emplearon el corcel de batalla de Malgven, llamado Morvarc´h (o Caballo de Mar) Aquel animal era negro como la noche, y de sus ollares salía fuego con cada inspiración. En cuanto lo montaron, surcó veloz como el viento, las espumeantes crestas de las olas. De este modo, en breve alcanzaron a los hombres de Gradlon que habían huido en sus naves.

Gradlon tomó a su cargo la nave insignia de la flotilla y navegó hacia el este primero y luego hacia el sureste, hacia los salvajes mares que rodeaban la Isla Brumosa. Fue en aquel momento en que la tormenta que les azotaba, tornó en violenta tempestad que alejó a los buques lejos de cualquier punto conocido, hacia el noroeste, a reinos y lugares desconocidos. Estuvieron un año entero en el mar antes de que pudieran encontrar el camino que les había de llevar de regreso a Kernow. En este épico viaje, Malgven dio a luz una niña, a la que llamó Dalhut. Pero poco después de dar a luz a su hija, Malgven cayó enferma y falleció.

Graldlon, desconsolado por la pérdida de su amada, cuando por fin regresó a su hogar, se encerró en su castillo para no salir nunca más, roto por el dolor. Pero su hija fue creciendo y se fue transformando en una preciosa jovencita que disfrutaba pasando el rato jugando con los largos bucles de su dorado cabello. Y al igual que su madre, estaba muy unida al mar, por lo que un día decidió ir a ver a su padre y le pidió que construyera una ciudadela, con la particularidad de que la quería en el mar.

El padre no pudo por más que cumplir el deseo de su amada hija, e inmediatamente ordenó a cientos de arquitectos, artesanos ebanistas, herreros y demás personas necesarias para llevar a cabo una construcción, que se dedicaran por entero a la labor de crear una nueva ciudad en una bahía (algunas versiones de la leyenda dicen que en Douarnenez) de la costa de Bretaña. Para cualquier observador que se situara en la costa, le parecería que las cúpulas y tejados de la ciudad, emergen del mar. Pero lo cierto es que, para proteger la ciudad de la furia del mar, estaba construyéndose encerrada en un enorme e impenetrable muro de piedra. Su única entrada era a través de una gigantesca puerta de bronce, de la que sólo Gradlon tenía la llave. A esta magnífica construcción la llamaron Ys.

Cada tarde, cuando los pescadores regresaban de faenar y pasaban por la nueva ciudad, podían ver a una preciosa mujer en la costa. Y, mientras jugueteaba con su hermoso cabello dorado, le cantaba a las olas, que se mecían, serenas a sus pies:

Ocean, beautiful one of blue, embrace me, roll me on the sandI am thine, lovely Ocean blueBorn upon amidst thy waves and foam was I;As a child I played with theeOcean, magnificent Ocean, blueOcean, beautiful one of blue, embrace me, roll me on the sandI am thine, lovely Ocean blueOcean, arbiter of boats and men, give me thy wrecksGold-trimmed, jewel-bedecked treasure fleetsBring handsome sailors to my gaze,To use and then return to theeOcean, beautiful one of blue, embrace me, roll me on the sandI am thine, lovely Ocean blue.

Lo cierto es que Ys se llegó a convertir en un lugar de excesos, un reino lleno de marineros que cada día veía el advenimiento de nuevos juegos, fiestas y bailes. A través de la preciosa letra de su canción, Dahut encandilaba a los marineros y cada noche, uno de ellos acababa en su alcoba. Durante el día, festejaba con el que elegía, cortejándole. En las fiestas que tenían lugar cada tarde, se cubría el rostro con una máscara negra y se llevaba al marinero a sus aposentos. Y durante toda la noche, jugaba con el joven a su antojo, haciendo de él lo que quería. Y así, al romper el alba, cuando el los pájaros rompían el silencio de la noche con sus trinos, la máscara por si misma, se extendía por el cuello y la garganta de su compañero, asfixiándole hasta la muerte. Una vez que el pobre infeliz caía muerto, la máscara caía del rostro de Dahut, y esta pedía a un jinete que se llevara el cuerpo inerte en su montura para que lo arrojara, como ofrenda al Océano, en un lugar que se conocía como Bahía de los Muertos (o Trepasses).

martes, 21 de octubre de 2008

LA BANDERA ESCOCESA, otra leyenda

Siguiendo fiel a la línea de mi blog, hoy voy a comentar el origen de la bandera de Escocia. A modo de descripción, se trata de una bandera compuesta por un aspa blanca sobre fondo azul. Este aspa se trata de la Cruz de San Andrés, patrono de Escocia. Pero, ¿de dónde viene realmente su origen?
Según la leyenda, en el 832 el rey Angus II de los Pictos dirigió a los escotos en su batalla contra los anglos, comandados por Aethelstan de East Anglia, cerca del actual municipio de Athelstaneford, en East Lothian. El rey Angus y sus hombres se vieron rodeados, y rezaron por sus vidas. Durante la noche, San Andrés se apareció al rey y le prometió la victoria. Por la mañana, ambos ejércitos vieron aparecer sobre el cielo azul una cruz blanca, representando la cruz sobre la que había sido martirizado San Andrés. Esta aparición dio coraje a los escoceses, mientras que los anglos se desmoralizaron y perdieron el combate.


"Nemo me impune lacessit"


Nadie me ofende impúnemente





sábado, 11 de octubre de 2008

HUGH O'DONNEL, from Ireland to Spain

Conocido como "Red" Hugh O'Donnell (en gaélico irlandés Aodh Rua Ó Domhnaill) (1572-10 de septiembre de 1602) fue Príncipe de Tyrconnell, que dirigió una rebelión contra los gobernantes ingleses en la Irlanda de 1593 y ayudó a dirigir la Guerra de los Nueve Años (en Irlanda), una revuelta contra la ocupación inglesa, de 1593 a 1603. Aodh Rua Ó Domhnaill era hijo del Rey de Tyrconnell, Aodh mac Maghnusa Ó Domhnaill, y su segunda esposa, Ineen Dubh. Nació en 1572. A los 15 años de edad fue secuestrado por Sir John Perrot en un intento de prevenir una alianza entre los clanes de O'Donnell y O'Neill, y lo encarceló en el Castillo de Dublin en 1587. Él escapó brevemente en 1591, pero fue recuperado a los pocos dias. Por último, logró escapar en junio de 1592 con la ayuda de su aliado Hugh O'Neill, que lo organizó para su huida de Dublin hacia el interior de las Montañas Wicklow. Él alcanzó con éxito la fortaleza de Fiach MacHugh O'Byrne (otro de los aliados de O'Neill) en Glenmalure, donde encontró refugio, pero su compañero O'Neill murió de frio en las montañas. O'Donnell perdió ambos dedos gordos de los pies por congelación.

Sobre su retorno a Ulster, ganó el liderato del Clan O'Donnell (conocido como Clann Dalaigh de la tribu Cenél Conaill derivó de la dinastia Heremonian de los Altos-Reyes de Irlanda), O'Donnell llegó a ser "El O'Donnell", Lord de Tyrconnell (Donegal moderno) después que su padre abdicó a su favor el año anterior. Habiendo conducido al alguacil de la corona fuera de Tyrconnell, dirigió con éxito dos expediciones contra Turlough Luineach O'Neill en 1593, para forzar a Turlough a abdicar su jefatura en favor de Hugh O'Neill. En este momento, O'Neill no se unió con O'Donnell en rebelión abierta, pero secretamente lo apoyó para aumentar su poder de negociación con los ingleses. Al mismo tiempo, O'Donnell se comunicaba con Felipe II de España para ayuda militar.

Declarando la rebelión abierta contra los ingleses al año siguiente, las fuerzas de O'Donnell tomaron Connacht desde Sligo hasta Leitrim durante 1595. En este año, Hugh O'Neill, Conde de Tyrone, abandonó la negociación con los ingleses y en 1596 las fuerzas combinadas de O'Donnell y O'Neill vencieron a los ingleses bajo el mando de Sir Henry Bagenal en la Batalla de Contibret.

Su gran victoria vino, sin embargo, dos años después en la Batalla de Yellow Ford en el Río Blackwater cerca de la frontera sur de Tyrone en 1598. En esta batalla, los irlandeses aniquilaron la fuerza inglesa marchando a socorrer Armagh y parecían estar a punto de expulsar a los ingleses de Irlanda completamente. O’Neill entonces fue al sur para garantizar la lealtad de los lores de Irlanda en Munster, mientras O’Donnell invadió Connacht, expulsando la pequeña solución inglesa de allí.

Sin embargo, en los próximos dos años, O’Donnell y O’Neill estarían en serios aprietos con el despliegue de más de mil tropas inglesas en el país. O’Donnell repeló una expedición inglesa hacia el oeste del Ulster a la batalla de Curlew Pass en 1599, pero su posición y la de O’Neill fue cada vez más defensiva. Todavía peor para O’Donnell que las ofensivas inglesas fue la deserción de su pariente (primo y cuñado), Niall Garve O’Donnell al bando inglés, a cambio de su apoyo para reclamar el liderazgo de O’Donnell. El apoyo de Niall Garve permitió a los ingleses obtener una fuerza marítima en Derry en el corazón del territorio O’Donnell.

Ellos reconocieron que su única oportunidad de ganar la guerra de manera absoluta era con la ayuda de la invasión española. Los españoles finalmente desembarcaron en Kinsale--prácticamente en el extremo opuesto de Irlanda hacia el rebelde Ulster en septiembre de 1601. O’Donnell condujo a su ejército en una dura marcha durante el invierno de 1601, a menudo cubriendo más de 40 millas por día, a unirse a O’Neill y al General español Juan del Aquila en Kinsale llegando a principios de diciembre de 1601.

En el camino, fiel a sus armas familiares y al lema Constantiniano In Hoc Signo Vinces y en anticipación a la batalla que está por venir a Kinsale, él visitó y veneró una reliquia de la Vera Cruz (Holy rood) en la Fiesta de San Andrés, en 30 de noviembre de 1601, en la Abadía de Holy Cross, que fue un punto de defensa de la libertad religiosa y de la soberanía irlandesa. Desde allí él envió una expedición a Ardfert en el Condado de Kerry, para ganar una rápida victoria y recuperar con éxito el territorio de sus aliados, Fitzmaurice, Lord de Kerry, que lo había perdido y a su hijo de 9 años, a Sir Charles Wilmot. Dejó a algunos de sus parientes O’Donnell detrás en Ardfert para guardar la Baronía de Clanmaurice.

Durante la Batalla de Kinsale el 5/6 de enero de 1602 las fuerzas combinadas de Del Aquila, O’Neill y O’Donnell fueron vencidas por Sir Charles Blount, Lord Mountjoy.

Después de la derrota irlandesa en Kinsale, O’Donnell abandonó Irlanda y navegó a Coruña en Galicia, España, donde muchos otros jefes ya llegaban con sus familias. Allí fue recibido con grandes honores por el Gobernador de Galicia y el Arzobispo de Santiago de Compostela, donde un colegio irlandés fue fundado. También fue llevado a “visitar la Torre de Betanzos, donde según leyendas bardas de los hijos de Milesius se fueron a la Isla del Destino”.

Mientras estaba en Coruña, trazó un retorno a Irlanda y viajó a Valladolid para conseguir más ayuda de Felipe III de España, quien le prometió que sería organizada una nueva invasión de Irlanda. Como pasó un año y O’Donnell no recibió ninguna noticia de Felipe III de España, se fue otra vez para Valladolid, pero murió en el camino y fue enterrado en el Castillo de Simancas en 1602. Con su muerte los planes españoles de enviar más ayuda a los irlandeses fueron abandonados. Aunque hubo una vez que se pensó que fue asesinado- un James Blake de Galway es nombrado a menudo como el asesino que ofreció su amistad y luego lo envenenó en nombre de los ingleses- ahora existe la creencia generalizada de que murió de una tenia.

Fue enterrado en el capítulo del monasterio franciscano de Valladolid. Sin embargo, el edificio fue demolido en el siglo XIX y la ubicación exacta de la tumba es desconocida.

Fue sucedido como jefe del Clan O’Donnell por Niall Garbh O’Donnell. El hermano de Red Hugh, Rory (más tarde Conde de Tyrconnell) sucedió a Red Hugh como líder de la facción de Red Hugh O’Donnell dentro de la división de la dinastía.

Fue muy bien elogiado en los escritos de la lengua irlandesa de principios del siglo XVII por su nobleza y compromiso religioso al Catolicismo Romano- especialmente en los Anales de los Cuatro Maestros y Beatha Aodh O Domhnail (La vida de Red Hugh O’Donnell) por Lughaidh Ó Cléirigh. A pesar de su reputación póstuma ha sido algo eclipsado por la de su aliado Hugh O’Neill, sus capacidades de mando y militares fueron tomadas en cuenta considerablemente, considerando que estuvo activo a la temprana edad de 30 años a la batalla de Kinsale. Su personalidad parece haber sido especialmente magnética y fuentes contemporáneas están unidas en su elogio de sus habilidades oratorias.

En 1991, una placa fue erigida en el Castillo de Simancas en conmemoración de Red Hugh O’Donnell.

En 1992, conmemorando el 390 aniversario de la llegada de O’Donnell a Galicia, el galardonado compositor de Riverdance ganador de un Grammy, Bill Whelan, reunió a los mejores músicos de Irlanda y Galicia y estrenó la sinfonía “From Kinsale to Corunna” (De Kinsale a Coruña).

En septiembre de 2002, Eunan O’Donnell, BL, dio Tratamiento al Castillo de Simancas en honor de Red Hugh, durante la Reunión del Clan O’Donnel en España.



Post dedicado a Pampanitos Verdes, ya que sin su comentario y aportación nunca hubiera sabido la existencia de este hombre. Gracias.



Caithfidh fir Éireann uile
o haicme go haonduine...

gliec na timcheall no tuitim

("Todos los irlandeses desde una sola persona
a todas las personas deben unirse o caer")